
(above: delayed but pretty picture from a great day in Capitola ;) )
For any of you thousands of readers (ha...ha..) who will be able to understand this:
This is a short story I wrote in the style of Jorge Luis Borges, whom I just finished studying.
Me sentaba vertiginoso. El sol ya había bajado, y mis ojos gradualmente se caían con la gravedad del peso del mundo. El día me había ofrecido varios problemas—problemas con el trabajo, con mi mujer, con todo. A la biblioteca, tuve que acallar un grupo de chicos bulliciosos, y encima de eso, tuve que reorganizar las estantes de los libros con los números 649.1 a 700. Un niño los había tirado al piso. Y cuando regresé a casa, ¿cómo es posible olvidar? me preguntó Gabriela, sobre el hecho de que yo había olvidado el día de San Valentín.
No pude permanecer despierto; mis pies me llevaron a la cama, y me senté en ella, agradecido por el calor de las sábanas azules. Después de algunas problemas con mis espaldas, tuve que comprar una cama nueva, y decidí comprar una cama de agua, recomendada por los expertos de dormir.
El noche me había dado un abrazo frío, y ahora un sueño me guiaba a sus brazos…
Como me alegro que pueda controlar mis sueños. Por unos momentos, estoy rodeado por una realidad que es quizás falsa pero tan realista. Soy el rey del sueño REM, el conquistador de otro mundo.
Estaba en un río, debajo de las estrellas. Flotaba boca arriba, y no había ninguno ruido, salvo el hilo del agua mágica en mis oídos. Las estrellas brillaban, agujeros pequeños que arrojaban luz de un mundo desconocido. ¿Cuántos otros mundos existen? pensaba. ¿Es aún posible tratar de medir lo infinito? De repente alguna fuerza me sacaba del río. Empecé a subir hacia el cielo, hacia las estrellas. Mientras me alejaba más y más de nuestra tierra, el cielo empezaba a parecer como un planetario, como los que tienen en los museos. Como si el negro de la noche fuera una cúpula de plástica, y las estrellas unas luces incandescentes.
¿Es posible que viva en un mundo artificial? No, me aseguré. Solamente estoy soñando.
Unas puertas abrieron, y tras ellas brillaba una luz sobrenatural. Pasé por estas puertas, y entré en el infinito—un abismo blanco de la nada. Un espacio sin nombre, sin tiempo, sin definiciones, y sin realidad. Un mundo rebelde que desatacaba las reglas del universo que conocemos.
Pronto me doy cuenta. En la cama estoy sólo. El vértigo late más fuerte que antes. ¿Por cuánto tiempo he dormido? Una luz pasa por mis párpados cerrados. Una luz blanca y sobrenatural. Aunque me duele abrirlos, los abro y observo este abismo. Parece familiar, pero no lo puedo identificar. Soy prisionero en una sala sin pared, en un mundo sin límites. Soy prisionero de la eternidad. No la puedo escapar.
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